Una silla de ruedas eléctrica de 193 kilos, anclada al suelo con un sistema de sujeción y con un maniquí de choque sentado en ella, ha superado las dos pruebas dinámicas que la autoridad aérea de Estados Unidos (FAA) exige a los asientos de los aviones comerciales. Lo ha anunciado el 3 de noviembre la organización estadounidense All Wheels Up, que lleva años defendiendo que los usuarios de silla puedan volar sentados en su propia silla y no en un asiento del avión.

Qué se probó y dónde

Las pruebas se hicieron en el National Institute for Aviation Research (NIAR) de la Universidad Estatal de Wichita (Kansas), que diseñó el plan de ensayos. Según la nota de prensa:

  • La silla era una Quantum Edge 3 de 426 libras (unos 193 kilos), del fabricante Quantum Rehab.
  • Iba sujeta con el sistema de anclaje Q’STRAINT One.
  • Se sometió a las dos condiciones de la norma de la FAA para asientos: un impacto frontal de 16 g y un impacto vertical hacia abajo de 14 g.

En las dos pruebas, ni la silla ni el anclaje se rompieron, la silla se quedó dentro de su zona de sujeción y la deformación permanente quedó «dentro de límites aceptables, comparables a los de los asientos convencionales de avión», según los autores. Aircraft Interiors International, revista especializada en cabinas de avión, recoge los mismos resultados.

El estudio, firmado por Luis Manuel Gómez (NIAR), los médicos rehabilitadores Yichen Feng y Sheyna Gifford y el presidente de All Wheels Up, Stephen Cullen, se ha publicado según sus autores en el número de octubre de la revista científica Aerospace Medicine and Human Performance. Lo financió una beca de la Muscular Dystrophy Association, con equipos y apoyo técnico de Quantum Rehab y Q’STRAINT, dos fabricantes con interés en el resultado.

Por qué importa: salud, no solo comodidad

Hoy, quien vuela con su silla tiene que pasarse a una silla de pasillo (como la de la foto) y luego a un asiento normal, mientras su silla viaja en bodega. Para muchas personas con lesión medular o enfermedades neuromusculares, ese asiento no tiene los apoyos posturales que necesitan. «Para algunas personas, seguir en su sistema de asiento prescrito es una cuestión de salud y seguridad», explica Gifford.

Además, las sillas se rompen en la bodega. En Estados Unidos, el Departamento de Transporte contabilizó más de 11.000 sillas y scooters dañados o mal gestionados por las aerolíneas en 2024.

Lo que todavía falta

El propio estudio advierte de que resistir un choque es solo una parte. Quedan por resolver la evacuación de emergencia, las baterías, el control de seguridad, el embarque, dónde se coloca la silla en la cabina y si es viable económicamente para las aerolíneas. «El reto ahora es entender en qué condiciones se puede aplicar en la aviación comercial», dice Cullen.

Qué significa para el lector en España

  • No cambia nada todavía: ninguna aerolínea permite viajar en la propia silla, ni hay certificación de la FAA ni de la agencia europea EASA. Es una prueba técnica con una sola silla y un solo anclaje, no una autorización.
  • Es un paso hacia ello: aporta datos de ingeniería que hasta ahora faltaban para que reguladores y fabricantes de aviones puedan estudiar la idea.
  • Mientras tanto, tus derechos en Europa los marca la normativa de la UE. Te contamos qué cambia con el nuevo reglamento europeo sobre sillas de ruedas en avión y por qué Estados Unidos ha aplazado sus normas sobre sillas dañadas.